
Cuando presentamos ciertas declaraciones, como la declaración de la Renta o la declaración de IVA trimestral, es posible que, unos días después, descubramos errores, como que no hemos incluido cierto ingreso o algunos datos que nos han llegado más tarde, como retenciones o una ayuda pública.
Ante esta situación, Hacienda permite a los ciudadanos usar una herramienta legal conocida como Declaración Complementaria para subsanar, por iniciativa propia, omisiones o errores ante una declaración que ya ha sido presentada.
¿No sabes lo que es una declaración complementaria o como se presenta? ¡Te lo explicamos desde nuestra gestoría online para autónomos! Desde lo básico: qué es, hasta los pasos que debes seguir para presentarla.
¿Qué es una declaración complementaria?
Se trata de un formulario de autoliquidación que todo ciudadano puede presentar ante la Agencia Tributaria (AEAT) para modificar o subsanar la información de una declaración ya presentada.
Es decir, es un documento que sirve para corregir y ampliar datos, permitiéndote, por iniciativa propia, subsanar un error.
Solo sirve para aumentar el resultado
Algo importante que se debe tener en cuenta, es que este formulario solo se puede usar cuando sirve para aumentar el resultado, es decir, cuando aumenta la cantidad que debes ingresar a Hacienda o cuando se disminuye la cantidad que va a recibir el contribuyente.
Ahora bien, si el error beneficiar al contribuyente, es decir, que obtendrás más dinero porque aumenta la devolución o vas a ingresar menos dinero, hay que hacer otro procedimiento a través de una Solicitud de Rectificación de Autoliquidación.
¿En qué casos puedes presentar una declaración complementaria?
Estas son las situaciones que refleja la ley para presentar una declaración complementaria para corregir un error:

Olvido de incluir algunos ingresos
Esta es la causa más frecuente, es decir, que no se han incluido todos los ingresos de un ejercicio o en una declaración de la renta.
Algunos ejemplos son que un autónomo se haya olvidado incluir la totalidad de las ventas en la declaración trimestral del IVA o haya habido un rendimiento de capital que no hayas incluido.
Pérdida o mal uso de los beneficios fiscales
En este caso se aplica un beneficio fiscal, como una deducción, exención o reducción que, posteriormente, hayas perdido.
Por ejemplo, imaginemos que aplicas la deducción por tu vivienda habitual, pero en el siguiente ejercicio fiscal la vendas o dejas de residir en ella. En ese caso, habrías perdido el derecho a la deducción y debes indicarlo.
Requerimiento de Hacienda
En algunos casos, puedes recibir una notificación de la AEAT que ha identificado el error, en cuyo caso estarás obligado a presentar la declaración complementaria para subsanar este error.
Cambios en la imputación temporal de ingresos
Este es un caso extraordinario, pero puede darse. ¿En qué consiste? Imagina que ha habido un cambio de criterio, o por una nueva normativa, en un ingreso que ya había sido declarado en el ejercicio fiscal anterior, pero debe ser movido al ejercicio.
Por ejemplo, la reclasificación de ingresos o rentas que Hacienda determina que debieron declararse en el año que se recibieron, y no en el año posterior.
Modificación en el régimen tributario de los autónomos
Este caso se da cuando un autónomo, o una pyme presenta una declaración bajo un régimen, como el de Estimación Directa Simplificada, pero la AEAT determina que, por su volumen de operaciones, debería estar en el régimen de Estimación Directa Normal.
Aplicación de la compensación de bases imponibles
Este se da cuando se presenta el impuesto de Sociedades. En este caso, la empresa decide aplicar compensaciones de bases imponibles negativas (BIN) de ejercicios anteriores, haciéndolo de forma incorrecta o por una cuantía menor a la que debía.
Declaración por doble imposición internacional
En este caso, el contribuyente podía tener derecho a una deducción por doble imposición nacional, pero no la aplicó correctamente, así que puede presentar la declaración complementaria para corregirlo.
¿Existen varios tipos?
Más que varios tipos, podríamos decir que existen los casos más comunes en los que se presenta una declaración complementaria:
Declaración complementaria del IRPF
El IRPF se presenta con el modelo 100, contando con las siguientes casillas:
- La casilla 120 para cuando hay que pagar más o reducir una devolución.
- La casilla 121 que hace referencia a atrasos del rendimiento del trabajo o pérdida de condición de contribuyente.
- La casilla 122 para ingresos conocidos después de presentar la declaración.
- La casilla 123 para devoluciones inferiores a la solicitada en la declaración original.
Para el IRPF de autónomos y Pymes
En este caso, deberán presentar el modelo 100 para la Renta, el modelo 130 para pagos fracciones y el modelo 111 para retenciones.
Cómo presentar una declaración complementaria paso a paso
El proceso se realiza siguiendo estos pasos:

- Acceder a la sede electrónica de la AEAT.
- Buscar el modelo que usaste en la declaración original.
- Rellenar la declaración completa con los datos corregidos.
- Marcar la casilla que indica que es complementaria (Muy importante).
- Incluir el número de justificante de la declaración original.
Una vez presentada, el sistema calculará de forma automática qué cuantía debes pagar o que cuantía te corresponde por la devolución.
¿Hay sanciones por no presentar la declaración complementaria?
Aunque dispones de hasta 4 años para presentar la declaración complementaria de alguna declaración, cuánto más tiempo tardes, más alto será el recargo y los intereses que debes abonar.
Actualmente la Ley General Tributaria establece lo siguiente:
- Hasta 3 meses: 5%.
- Entre 3 y 6 meses: 10%
- Entre 6 y 12 meses: 15%
- Más de 12 meses: 20%
Además, en el caso de que sea Hacienda quién detecte el fallo, puede iniciar un procedimiento sancionador, y más en el caso de que ignores sus continuas advertencias.
¿Por qué es mejor contar con un gestor fiscal?
Cómo habrás podido comprobar, un simple error puede acabar suponiendo una gran sanción. Da igual si fue un pequeño fallo, desde la AEAT no lo perdonarán y aunque actúes de buena fe, puede acabar en un recargo y sanción que haga mucho daño al capital de tu negocio.
Para evitar estos problemas, lo mejor es que dejes toda la parte fiscal de tu negocio en manos de un gestor. Este no solo se asegurará de que toda la documentación se presenten plazo, sino que además garantizará que toda la información es correcta.
En el caso de que sea necesario presentar una declaración complementaria, la presentará dentro de plazo en unos pocos minutos, mientras que a ti te podría llevar varias horas por desconocimiento de como funciona la documentación o las casillas que debes marcar.
No lo veas como un gasto, piensa en ello como una inversión para garantizar tu tranquilidad y que puedas centrarte en tu negocio mientras un tercero se ocupa de toda la parte fiscal.